Estrés infantil

Estrés infantil

Algunos se preguntaran ¿ESTRÉS INFANTIL? Los niños no tienen problemas para tener estrés. Sin embargo, tal y como lo hemos visto en artículos anteriores, el estrés no depende de de la cantidad de problemas que uno puede tener, ni de la sobrecarga de trabajo, ni de la falta de tiempo. El estrés es una respuesta del cuerpo a la novedad, a lo impredecible, a una situación donde perdemos el control o a una amenaza a nuestra personalidad
De hecho, el cerebro, “experto buscador de amenazas” , detecta una o varias de dichas situaciones y secreta la “hormona del estrés” para aportarnos energía necesaria y afrontar la situación. 
El estrés infantil es un conjunto de reacciones que alteran el equilibrio biológico y psicológico de un niño. Desde la infancia, no paramos de cambiar fisiológicamente, biológicamente, y psicológicamente. Nuestro entorno también cambia. Vivimos un proceso de transiciones que puede provocar ansiedad y tensión… esto sin olvidar situaciones ajenas como guerras, divorcios, cambio de escuela, cambio de vivienda, nacimiento de hermano… que se entrometen en el mundo de los niños creando aún más inestabilidad
Comportamiento agresivo 
Parafraseando nuestra introducción, el cerebro del niño detecta la novedad (nacimiento de un hermano/a), lo impredecible (guerra), o siente que pierde el control sobre el orden de su casa (bronca de los padres o divorcio), secreta la “hormona del estrés” para afrontar la situación, así cambia de actitud, está preocupado innecesariamente, se despista, entonces, puede presentar un bajo rendimiento escolar o se vuelve desafiante, exigente, triste… cada niño responde a su manera a la situación que se le ofrece: desde la indiferencia total hasta orinar en la cama, llorar sin causa alguna, pesadilla, comportamiento agresivo…
Es cierto que el adulto tiene ventaja ante situaciones como estas. Por este motivo, el remedio a estas reacciones son:
1. Entender la situación amenazante e identificar la reacción del niño a dicha situación. 
2. Hacer sentir al niño seguridad y protección.
3. Aprender al niño pedir consejo y hablar de sus preocupaciones.
4. Escuchar al niño sin criticar.
5. Estar atentos a que realice sus labores sin perder de vista los momentos merecidos de descanso. 
6. Si los síntomas persisten, acudir a un asesoramiento profesional donde el terapeuta realizará las pruebas pertinentes para determinar el grado de estrés en el niño
El niño se relaja cuando habla con sus padres, cuando escucha una música suave, cuando se toma un tiempo para estar solo con su actividad favorita. Es muy importante iniciar los niños al deporte, ayudándoles a fijar metas realistas y llevar a cabo sus actividades lo mejor que puedan. 
Enlaces de interés:
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Acerca de Cynthia Zabbat

Certified and Registered Yoga Teacher
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4 respuestas a Estrés infantil

  1. Beni F.S. dijo:

    Me ha gustado mucho, excelente artículo. Lo comparto.

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  2. Me ha encantado, me lo puedo llevar?

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